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1. LIBROS
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Biblioteca Especializada de Ciencias Agrarias | 551 I59 1995 (Navegar estantería(Abre debajo)) | Disponible | FCA1617 |
Bibliografía: p. 161
I. Geomorfología -- II. Geología histórica y evolución tectónica -- III. Estratigrafía -- IV. Rocas ígneas -- V. Geología económica --
La Cordillera de los Andes, parte integrante del Ciclo Alpino mundial, se ha formado en el límite entre la Placa Oceánica Pacífica y la Placa Sudamericana. Se extiende en una franja angosta a lo largo de toda América del Sur para luego continuar en la América del Norte tomando el nombre de Montañas Rocosas.
Los Andes Peruanos comprenden un conjunto de cordilleras emplaza- das entre la Fosa Peruano-Chilena y el Llano Amazónico. Toda la estratigrafía, estructuras, magmatismo, mineralización y sismicidad de la Cordillera de los Andes Andes y del territorio peruano son directa ó indirectamente el resultado de la subducción de la Placa de Nazca por debajo de la Placa Sudamericana, a lo que se denomina "Subducción Andina" y que se tipifica como una cordillera perioceánica característica.
El desarrollo andino se inicia en el Paleozoico superior, continúa ico super en el Mesozoico y adquiere su forma definitiva en el Cenozoico (Terciario), prologándose hasta la actualidad. En la evolución moderna de los Andes se evidencian principalmente abundantes fallas recientes, pliegues observados en la Cuenca de Huancayo en depósitos del Cuaternario antiguo, el levantamiento de la "Superficie Puna" de edad pliocuaternaria, el vulcanismo cuaternario y el levantamiento de las terrazas marinas (tablazos); así como la actividad sísmica y volcánica que ocurre en el Perú, caracterizando a los Andes como un activo cinturón sísmico.
El primer perfil de la Cordillera y el inicio de la Subducción Andina se producen en el Paleozoico superior (Pérmico), durante la Fase Tectónica Tardihercínica. Esta fase se ha reconocido en muchas cordilleras y se considera como la responsable del inicio de la deriva continental, reajuste y ordenamiento de las placas de la tierra. Se caracteriza por la deformación originada por fracturas asociadas a grandes fallas del tipo de desgarre, inversas y transformantes, muchas de las cuales limitan las placas tectónicas. Una de las fallas inversas fue la ue inicialmente que inicialmente formó la Cordillera de los Andes, en rocas del basamento precambriano y paleozoico, que constituyen las raíces andinas; pero, la subducción como tal, empieza a manifestarse recién en el transcurso de la abertura del Atlántico datada entre 180 y 130 M.Α.
Entre estas primeras deformaciones se Anda Peruana que evoluciona posteriormente al denominado "Geosinclinal Andino”. La sedmentación marina en la Cuenca Peruana es continua entre ceo inferior, con aportes sedimentarios de la Cordillera de la costa al oeste y del Geanticlinal del Marañón al Este. En esta época, en la zona de subducción, se generan abundantes fracturas en el basamento precambriano-paleozoico a lo largo del eje de la cuenca, las mismas que conectan al Manto superior con la Cuenca Peruana, permitiendo que la sedimentación marina sea constantemente interrumpida por derrames volcánicos submarinos, y fuera de ella, que la sedimentación se realice sin interrupciones magmáticas. La presencia del vulcanismo submarino da como resultado dos secuencias estratigráficas características del Geosinclinal Andino: una sedimentación volcánico-sedimentaria al Oeste de la Cuenca que tipifica al Eugeosinclinal, y al Este una sedimentación netamente clástica que caracteriza al Miogeosinclinal Andino.
Por efectos de la Fase Tectónica Intracretácea (Albiano-Cenomaniano), la Cuenca Peruana inicia su epirogénesis, se pliega y se emplazan los gabros de las primeras pulsaciones magmáticas del Batolito de la Costa datados entre 102 y 105 M.Α.
Durante la Fase Tectónica del Cretáceo superior-Terciario inferior se acentúa el plegamiento y epirogénesis andina. Simultáneamente, a lo largo de la zona del Eugeosinclinal Andino se emplazan al Oeste los demás complejos intrusivos del Batolito de la Costa en varios pulsos magmáticos que duran entre 102 y 53 M.A., y al Este, el vulcanismo continental de los Grupos Toquepala y Calipuy en el Sur y Norte del Perú respectivamente.
Durante, y con posterioridad a las diferentes fases tectónicas terciarias, al Este, en el interior de la Cordillera, Altiplano y Llano Amazónico se forman cuencas con sedimentación molásica (capas rojas) y al Oeste, en la zona peripacifica, a uno y otro lado de la Cordillera de la Costa, se forman cuencas con sedimentación de facies marinas tipo flysh que albergan yacimientos pe- trolíferos.
En este mismo periodo el magmatismo intrusivo y efusivo fue muy in tenso en la Cordillera Occidental emplazando batolitos y potentes formaciones volcánicas.
Es importante destacar que el magmatismo mesozoico y está relacionado a la migración Oeste a Este del eje activo de los Andes, por efectos de la cenozoico la Cordillera de subducción, observándose submarino de edad Jurásico-Cretácico inferior cerca a la Fosa Peruano-Chilena, representado en el Sur por las Formaciones Chocolate y Rio Grande, en el área de Lima por los volcánicos Santa Rosa, Puente Inga, Ancón, Ventanilla y Cerro Blanco, y al Norte del Perú los volcánicos Oyotún. Sigue el vulcanismo sub- marino Albiano-Cenomaniano d de los Grupos Quilmaná y Casma del Centro y Norte del Perú respectivamente.
Más al Este se emplaza el Batolito de la Costa durante el Cretáceo superior-Terciario inferior con nítida migración pulsos magmáticos; continuando al Este con sus equivalentes volcánicos continentales de los Grupos Tacaza, Rimac y Calipuy, al Sur, Centro y Norte del Perú, y Toquepala en el Sur respectivamente.
Continúan el Batolito de Huaraz de edad miocénica y sus equivalentes volcánicos miopliocenos del Sur y No Norte del país, emplazándose a lo largo de todo el eje de la Cordillera Occidental y finalmente en el extremo Sur peruano se emplaza el vulcanismo continental reciente de la franja volcánica de Andahua, indicándonos la última migración del eje de actividad magmática.
Durante la Fase Tectónica del Mioceno-Plioceno la Cordillera de los Andes queda definitivamente formada.
En la mayoría de los yacimientos metálicos peruanos las soluciones mineralizantes provienen de magmatismo intrusivo, hipabisal y efusivo, encontrándose yacimientos filonianos y diseminados, formados principalmente por procesos hidrotermales y metasomáticos, cuyos tipos de menas y volúmenes dependen de las estructuras, magmas y la naturaleza de la roca huésped, que les dieron origen.
Existen también yacimientos minerales de edad Precambriano, Paleozoico y Cuaternario que no están asociados a la actividad magmática de la evolución andina y que más bien obedecen a otros procesos de formación; entre éstos últimos se encuentran yacimiento de tipo sedimentario y placeres auríferos de edad cuaternaria, los últimos formados por la erosión de yacimientos preexistentes, y su posterior transporte y deposición, como los placeres de las afluentes del Marañón, Madre de Dios, río Santa, Pampa Blanca en el Altiplano, etc.
En lo que respecta a los yacimientos no metálicos tales como los petrolíferos, carbón y otros, también están relacionados a la evolución andina al encontrarse asociados a las cuencas sedimentarias que los albergan.
Los yacimientos petrolíferos se encuentran en cuencas sedimentarias, en el Noroeste peruano en cuencas marinas de edad terciaria en reservorios de bloques fallados; en la selva, en cuencas de facies marinas y mixtas del Cretáceo superior en las Formaciones Chonta y Vivian, de la Cuenca Marañón, los yacimientos de gas de Ganzo Azul en la Cuenca Ucayali y los yacimientos de gas y petróleo licuado de la Cuenca de Madre de Dios. En el Altiplano, los yacimientos de Pirin se encuentran en anticlinales fallados, en las Formaciones Huancané, Ayabaca y Sipín de facies marinas del Cretáceo inferior.
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